Cuando le Pego, es mi Placer

“Sus marcas me apasionan” – Piti

Los que hayan leído acerca de mis degeneraciones sabrán que tengo la mano pesada. En realidad, se me hace difícil explicarlo, por que no necesariamente me excita lastimarla hasta marcarla, si no que me encanta cuidar de ella luego de haberla destruido. A ver, les cuento que hace unos días discutimos por la tontería más grande del mundo. Tan es así, que no recuerdo que carajos comenzó la discusión. Solo recuerdo que al terminar quería cogerla salvajemente y hacerla gritar. Es una puta compulsión, me encanta la combinación de dolor y placer.

Usualmente utilizo juguetes o látigos para pegarle, pero ese día decidí que mis manos eran suficientes. Con la mano puedo sentir can fuerte le estoy pegando. Confieso que la penetre como si fuésemos novios de años, es decir, vainilla. Lo hice a propósito por que quería darle la seguridad de que iba a ser sexo común y corriente. Así que me prepare y justo cuando ella iba a correrse por primera vez… levante mi mano y la deje caer con la fuerza suficiente para abrir su piel justo sobre sus senos. No pare, alterne mis golpes aleatoriamente entre sus pecho escuchándola gritar cada vez más con cada contacto. Juro que mi pene iba a reventar por la escena. Pegarle es adictivo y sumamente erótico. Mis golpes no pararon hasta darme cuenta que la había hecho sangrar de las repetidas veces que golpeé sus senos.

Sabiendo que estaba a punto de venirme dentro de su vagina, solo podía pensar en destrozar sus nalgas. Así que, en la posición de misionero, saque mi pene y levante sus piernas hasta que sus nalgas estuvieran expuestas y en el aire. No pensé dos veces y lancé una avalancha de nalgadas sobre sus glúteos, con cada nueva nalgada, marcaba sobre la anterior y era de mayor intensidad y dolor. Les confieso que le pegue hasta que mi mano me dolió, pero ella solo podía llorar y pedir mas. Así que la complací, la penetre de una y sentí como su canal vaginal colapsaba de placer orgásmico con mi pene introducido hasta los testículos. Juro que no pude aguantar, me tomo 20 segundos mas chorrearme dentro de ella.

Pero no para ahí, el cuidado después de pegarle es mucho más erótico. Escucharla decir, ” necesitaba que me destruyeras”, le vuela la cabeza al más bravo. Luego de curar sus heridas y cuidarla, no hay nada más rico que dormirnos abrazados sabiendo que nos dimos el máximo placer. Las marcas en su cuerpo hablan de cuanto la amo.

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