La Marcas en Su Cuerpo

La contestación a tu pregunta es SI. O sea, si le duele, si las lagrimas son reales y su gritos también. Aquellos fieles lectores ya saben que tengo un tema con causarle dolor a mi chica (presiones aquí) pero hay una línea que solo cruzo de vez en cuando. Esa línea son las marcas.

La primera vez que la marque habíamos tenido una discusión por que si solía marcar a mis parejas anteriores, pero ella no. Permitanme explicar por qué no. Hay una gran diferencia entre marcar una chica del ganado a marcar a la chica que vive contigo. Hay que entender que para tener mi tipo de depravacion hay que poder separar tu personalidad de la sexualidad. O sea, hay que ser un depravado, sin ser un depravado. Con Ella, línea se cruza contantemente pero previamente no era así. Es fácil mandar a su casa a una chica que jamás volverás a ver sangrando luego de hablarle pegado. Lo que es difícil es conseguir el valor para lastimar lo que amas y luego quedarte para cuidarla.

El día de la discusión salió a relucir que ella quería TODO incluyendo las marcas, le trate de explicar pero su molestia era visible. Así que decidí, sin decirle, que la próxima vez iba a destrozarla. Unos días más tarde, mientras se preparaba para ir a su trabajo, la hale sobre mi y como es de costumbre le hice el amor rudo. Estuvo intenso y estoy claro que se vino varias veces, pero esta vez no me vine. Me lo aguante, justo cuando pensó que me iba a venir dentro de ella me detuve abruptamente, la tire de mala gana a mi lado y me fui a mi armario y removí un gancho o percha de plástico. Ella me miraba atentamente a los ojos mientras preparaba el “juguete” y volví a la cama. Me senté y le dije, “acuéstate en mi falda”. Ella sabía lo que iba a suceder, pero su cara era enigmática. La acosté y le susurré al oído, “Te portaste mal. ¿Cuantos azotes crees que te merece?” Me miro con una mirada en blanco, como diciendo, “no se, pero pégame”. No necesité mas y le dije, cuéntalos, van a ser diez. Les juro que nunca le había pegado a alguna chica tan fuerte en mi vida, pero con cada golpe en sus nalgas me excitaba más. Sus gritos eran ensordecedores pero podía ver su vagina cada vez más húmeda con cada golpe. Su llanto era real, pero amaba tanto a su amo en esos minutos que me permitió destrozarla. Lloro, grito, se vino y lloro.

¿Que creen si en la próxima les cuento como le destroce los senos?

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